Runners: ¿qué es más eficiente correr al exterior o en el interior?

 Muchos criterios entran en juego cuando se trata de responder a esta pregunta. Aspectos tan incontrolables y diversos, como el clima, la vorágine de la vida cotidiana o nuestros propios gustos influyen en la decisión de optar por salir a correr al aire libre o, quedarse en casa corriendo en una cinta de interior. Al fin y al cabo, lo que se busca es un resultado : la pérdida de peso y la buena forma físíca. 

La actividad física es beneficiosa sea cual sea el lugar elegido.

Evidentemente nadie discutirá el hecho que es mejor caminar que sentarse en el sofá. Así que, ya sea que te conformes con salir a correr o hacerlo en la comodidad de tu casa o el gimnasio, tienes razón

Sin embargo, si quieres asegurarte de que gastas mucha energía y quemas calorías, no hay color, parece claro que correr al aire libre es la mejor opción.

Correr al aire libre o correr en una cinta de correr

Cuando salimos a correr en días de lluvia o nieve, la resistencia del terreno o del viento son factores que conducen a un mayor gasto calórico 

Un ambiente cerrado favorecerá sin embargo la sensación de sudar más cuando se corre en una cinta de correr. Una vez más el gasto calórico aumenta en el aire libre también como resultado de los mecanismos que nuestro organismo pone en marcha para adaptarse a una temperatura variable. Para equilibrar el gasto calórico entre la carrera al aire libre y en una cinta de correr, se puede aumentar el tiempo de ejercicio y la inclinación de la cinta de correr un minuto (1%).

Los beneficios psicológicos de correr al aire libre son incalculable: se relaciona con mayores sentimientos de revitalización y participación positiva, reduce la tensión o el estrés.

La exposición al sol y el aumento de los niveles de vitamina D son otro argumento para correr al aire libre.

Cuando huimos en una cinta de correr, nuestro ritmo se ve afectado y mantenemos la sensación de que estamos corriendo más cuando en realidad estamos corriendo a una velocidad más lenta.

El ancho de zancada, la fiebre del pie, el movimiento de los brazos, la presión plantar e incluso el funcionamiento de los músculos son aspectos diferentes dependiendo de si estamos corriendo en el exterior o en el interior.

Aspectos como la contaminación, la temperatura o la humedad deben tenerse en cuenta cuando se corre al aire libre, aspectos que son más que secundarios cuando se corre en el interior.

¿La mejor opción para prevenir lesiones?

Hay mucha controversia sobre cuál es la mejor opción para prevenir lesiones, pero la verdad es que no estamos libres de riesgos bajo ninguna circunstancia. El acolchado de la superficie de la cinta de correr que consumimos, o si nos fugamos en la hierba, la tierra o el asfalto, puede causar un mayor o menor riesgo de lesiones.

En este sentido, someterse a un estudio biomecánico de la marcha y el paso puede ahorrarnos más de un disgusto. Debemos tener en cuenta aspectos como la anchura del pie y la caída, que es la desigualdad de altura desde el talón hasta la zona del metatarso. Evidentemente, la progresión y el esfuerzo tiene que ser gradual para que zonas como los abductores no sufran más de la cuenta